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El negocio de la legalización del cannabis, el caso de Canadá

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La legalización de cualquier droga implica conjugar los beneficios frente a los potenciales riesgos que puedan vincularse a la despenalización y la persecución del mercado negro para que los global de productores y consumidores puedan organizarse.

En este caso nos referiremos al cannabis, una droga que poco a poco se está abriendo el debate sobre su legalización. En Estados Unidos diversos estados ya permiten su consumo para uso recreativo y Canadá se abandera como el segundo país (Uruguay fue el primero en 2013) que ha legalizado su consumo recreativo a finales de 2018.

En las siguientes líneas explicaremos cuáles son los objetivos de su legalización y qué consecuencias económicas está repercutiendo en Canadá.

Canadá y su legalización del cannabis para uso recreativo

En el caso canadiense, legalizaron el cannabis para uso recreativo en adultos, apenas unos meses, el 17 de octubre de 2018. La legislación establece un nuevo marco para controlar la producción, distribución, venta y posesión de cannabis en Canadá.

Esta ley vino seguida de un análisis por parte de un Grupo de expertos en materia de legalización y regulación del cannabis que elaboraron un documento con las diferentes recomendaciones para impulsar la ley que ha permitido la venta legal de cannabis una vez que se establezcan los controles regulatorios. Dar a los adultos acceso legal ayudará a lograr el objetivo del Gobierno de combatir el mercado negro y mantener los beneficios fuera del alcance de los delincuentes y el crimen organizado.

Su legislación estable un etiquetado en el paquete. El sello tiene características de seguridad para evitar la falsificación, como pasaportes y billetes. Cada provincia y territorio tiene un sello especial de color diferente. Los productos legales de cannabis también llevan el símbolo de cannabis estandarizado y mensajes de advertencia de salud obligatorios para proporcionar información sobre los riesgos de uso.

Para los productores, se necesita estar autorizado por Health Canada para poder cultivar cannabis para la venta. Y, en algunos casos, es posible que también necesite una licencia de la Agencia de Ingresos de Canadá para vender cannabis. Los productos legales de cannabis deben llevar un sello especial.

Como todo proceso de legalización de un producto que anteriormente se encontraba fuera de la ley existe un periodo de transición para productores y consumidores. Después de la legalización del cannabis, en términos porcentuales, las ventas ilegales representaron el 79% del mercado general, menos que el 90% en el tercer trimestre (ese 10% se daba por el cannabis con fines terapéuticos legalizado desde 1999). El desarrollo del mercado legal se vio obstaculizado por la escasez de productos después de que muchas provincias subestimaron la demanda y tuvieron que demandar en el mercado negro.

El negocio canadiense del cannabis

Hay muchas actividades económicas relacionadas con el cannabis. Los hogares compran productos para el consumo. Las empresas de cannabis contratan y pagan a los empleados, compran insumos intermedios como electricidad y servicios de alojamiento, cultivan, procesan y distribuyen productos, invierten en plantas, equipos y la acumulación de inventarios y obtienen excedentes operativos brutos o ingresos mixtos.

También recaudan y remiten impuestos especiales, impuestos sobre bienes y servicios, impuestos de ventas armonizados recaudados en nombre de los gobiernos. Los gobiernos regulan los productos y en algunas provincias los venden.

Todo ello, se refleja en las cuentas económicas nacionales permiten ver esta actividad económica desde tres perspectivas, las de ingresos, gastos y producción. Seguidamente vemos el PIB trimestral de 2018, desde la perspectiva del gasto, desglosado en una estimación de la actividad económica relacionada con el cannabis en el PIB y la parte que excluye el cannabis.

Cómo se puede apreciar en la tabla, antes de la legalización del cannabis en el tercer trimestre el PIB vinculado a esta actividad económica era de 7692 millón de dólares canadienses, y tras su legalización, se incorporó mil millones en su actividad hasta alcanzar los 8.636 millones de dólares canadienses.

Deloitte estima que el mercado recreativo solo podría alcanzar los 8.700 millones de dólares canadienses (5.758 millones de euros) al año, con un «impacto económico general» de 22.600 millones de dólares canadienes (que incluye a las empresas que suministran productos relacionados con el cultivo de cannabis, como cultivar lámparas y fertilizantes, fabricantes de vaporizadores y demás).

En Canadá existe una creciente demanda de mano de obra en el sector de cannabis de cinco años de Canadá, donde las aperturas se han triplicado en el último año a 34 de cada 10.000 puestos de trabajo, según el buscador de empleo Indeed.com.

Los productores con licencia de Canadá emplearon a unos 2.400 trabajadores a fines de 2017, según Statistics Canada, y BMO Capital Markets estimó que el empleo en la industria era de alrededor de 3.500 personas cuando la legalización entró en vigencia a mediados de octubre.

Entre ellos, ocho de las compañías de cannabis más grandes de Canadá ahora están reclutando activamente para aproximadamente 1.700 puestos, según datos reclutados por Bloomberg. Muchas compañías dicen que esperan que ese número crezca a medida que expanden las instalaciones de producción después de que Canadá legalizó

Un negocio que España debería explorar

En España, a día de hoy el consumo, el cultivo, la posesión y la compra de cannabis está fuera de la ley a no ser de que se lleve a cabo en un entorno de privacidad y sin ánimo de lucro que quede enfocado únicamente para el consumo propio. En específico no podemos hablar de que sea ilegal, simplemente no está penalizado. Los grandes partidos son reacios a cambiar la legislación, únicamente Ciudadanos y Unidos Podemos hacen hincapié en la legalización del cannabis para usos recreativos.

Curiosamente, hay que destacar el caso de Unidos Podemos que mantiene una posición contraria a los negocios vinculados al juego, pero sobre la actividad económica que envuelve el cannabis promulga una posición verdaderamente liberal. Destaca la libertad de elección de los individuos, la reducción de la criminalidad, la creación de nuevos puestos de trabajo como argumentos a favor para la legalización del cannabis y sí, también los objetivos recaudatorios.

Y no le falta razón a este partido político, pues se premiaría la libertad individual entre las partes para producir y consumir un producto, y lo más interesante de todo, es que en un entorno global de restricciones legales frente a esta actividad económica, supondría la oportunidad de abrir mercado con una ventaja competitiva frente a aquellos entornos que actualmente establecen prohibiciones.

Liberalizar el negocio que del cannabis se traduce en crear certidumbre para los consumidores a través de un etiquetado que responsabiliza a productores, y ejercería un factor deflacionista en los precios actuales del cannabis por la actual prima de riesgo legal que se establece en cualquier negocio ilícito a través de los mercados negros.

Como hemos visto en el caso canadiense, su legalización implicará un impacto en la actividad económica que tendrá consecuencias en materia de creación de empleos, algo que ningún país debería renunciar y más uno con una tasa de desempleo del 13%.

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