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La crisis arancelaria que no llega

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En 2016 Donal Trump ganó las elecciones presidenciales de EEUU. Ya había avisado de lo que venía: proteccionismo y guerras comerciales. Y lo cierto es que ha ido cumpliendo su programa electoral a rajatabla. Al poco de llegar a la Casa Blanca lanzó sus guerras comerciales, algunas de las cuales están en vía de solución menos la que mantiene con China.

De hecho con China ha habido subidas de aranceles por ambos lados, negociaciones para rebajar tensiones (en múltiples ocasiones) pero no parece progresar y EEUU ha vuelto a elevar los aranceles y China amenazado con represalias. Llevamos con esta historia desde principios de 2018 y los economistas no hacen más que decir que esto afectará a la economía de EEUU y del resto del mundo. Los últimos, la Fed con su rebaja de tipos de interés. Sin embargo, a pesar de todo esto la economía no parece resentirse. ¿Qué está pasando?

La economía de EEUU sigue en pleno boom

Desde que EEUU saliera de la Gran Recesión en 2009, lleva diez años continuados de crecimiento económico. Y la llegada de Trump al poder y sus primeras decisiones polémicas en 2018 no se han hecho notar.

De momento el paro está en el 3,7%, el dato más bajo desde 1969. El crimiento económico está en el 2,1% y la inflación bajo control, en el 1,6%.

Es un escenario ídilico. Las decisiones de Trump no parecen estar afectando especialmente a la economía, que además va viento en popa. En general podríamos decir que a cualquier país del mundo le gustaría contar con los indicadores económicos que tiene EEUU, con un paro muy bajo, un crecimiento sólido y continuado durante los últimos 10 años y, a pesar de los bajos tipos de interés, una inflación bajo control.

Los efectos arancelarios están reconfigurando el comercio mundial

Realmente el conflicto arancelario sí que ha tenido consencuencias. En el tiempo que lleva ha reconfigurado el comercio mundial. Lo que ahora EEUU no puede importar de China debido a los altos costes arancelarios se importa de otros países, y China se está centrando en buscar otros importadores.

Esto ha hecho que, curiosamente, EEUU no haya reducido su déficit comercial con el resto del mundo (tampoco, aunque parezca increíble, con China). Y sin embargo la composición de los productos importados y exportados entre los dos bloques está cambiando, como respuesta a los aranceles.

China sí que ha visto como esta guerra comercial ha impactado a su economía, que crece muy lenta comparada con los últimos 30 años.

La crisis está por venir

Sin embargo, la amenaza de crisis sigue latente. Un ejemplo de ello es que la Fed no baja los tipos por capricho y si lo han hecho es porque ven riesgos y precisamente esta guerra comercial es el principal de ellos.

Algunos datos de la economía de EEUU empiezan a preocupar: la creación de empleo se está ralentizando, el PIB crece pero con menos fuerza que hace unos meses y las inversiones de las empresas y la confianza de los consumidores están cayendo.

Sin embargo ya hay quien dice que si la guerra comercial no ha hecho efecto ya, no lo va a hacer. Quizá estemos esperando una tormenta que nunca llega y simplemente hay que aprender a convivir con nuevas reglas. De hecho la Unión Europea, en lugar de intentar que EEUU acepte volver a usar los mecanismos de la OMC para resolver disputas (ya que están bloqueando el nombramiento de nuevos jueces) se prepara para crear uno paralelo para usar con sus socios comerciales.

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